SIGLO XIX
Durante casi todo el siglo XlX la Casa de Campo queda relegada a un relativo aislamiento con respecto al futuro de Madrid. El tema de la Casa de Campo apenas preocupaba a la opinión pública. Incluso en el plano de las reivindicaciones políticas la Casa de Campo se colocaba en un lugar marginal. Sin ir más lejos los republicanos, como principal fuerza de oposición al sistema monárquico, siempre reivindicaron la apertura de El Retiro al pueblo de Madrid, pero apenas contaron con la Casa de Campo. Por eso cuando fue derrocada la reina Isabel II
por la Revolución de septiembre de 1868, una de las campañas que alcanzó más eco fue la apertura de El Retiro al público. La Casa de Campo, dado el rudimentario sistema de transportes de la época, era un lugar lejano.
Es preciso tener en cuenta los momentos de inestabilidad política del siglo XIX que ocasionan situaciones de abandono e indefinición para la Casa de Campo.
De golpe la Casa de Campo perdió su carácter de finca de recreo regia sin saberse muy bien cuál iba a ser su destino. En definitiva, durante todo el siglo XIX siempre estuvo presente ¿qué hacer con la Casa de Campo? Se sucedieron los proyectos relativos a convertirla en una explotación agrícola.
El siglo XIX finaliza con una Casa de Campo dedicada fundamentalmente al recreo regio que aunaba la caza y otras actividades deportivas, sobre todo las referidas al mundo de la equitación. Los diferentes proyectos de uso de la Casa de Campo dieron como resultado el desarrollo de nuevas tipologías arquitectónicas para el lugar, la Casa de Vacas, las nuevas Faisaneras, el concepto de un zoológico, el planeamiento de nuevos tipos de jardines o la proliferación de estufas, donde se conjugaba curiosidad científica y placer estético. La reina María Cristina , mujer de Fernando VII, tuvo un especial sentimiento por la Casa de Campo. María Cristina de Borbón quiso convertir la Casa de Campo en una gran explotación, una especie de finca modelo que sirviera de referente para la agricultura española, combinándolo con la potenciación de los aspectos lúdicos y de recreo del lugar. Es en esta ambientación donde se inscribe la realización de la Casa de Vacas.
Se decidió que “el paraje más oportuno” para formar prados artificiales al estilo de Italia de (donde procedía la reina ) y en donde podía colocarse ventajosamente el establo de las vacas con la casa y horno para la elaboración de los quesos
de divesos tipos, era al norte de la posesión, en el punto de la puerta de Castilla denominado, camino del Medianil, por estar cerca de los mejores pastos de
La Casa de Campo y de las fuentes mas abundantes y saludables. Después de la muerte de Fernando VII
y dada la minoría de edad de su heredera Isabel II , Maria Cristina de Borbón
se convirtió en Reina Gobernadora, pero los dramáticos avatares de la política de los años treinta, determinados por la
Guerra Carlista y el complicado surgimiento del sistema político liberal, redujeron al mínimo el interés de la Regente por la Casa de Campo. Paulatinamente,
la Casa de Vacas comenzó una lenta decadencia y los edificios de la Casa de Vacas se fueron deteriorando. En 1872 un informe sobre la Casa de Vacas utiliza el calificativo "ruinoso" . Una vez más la escasez de recursos limitó la restauración a una sencillas reparaciones. En agosto de 1874 el administrador de la Casa de Campo habla de la "completa ruina de la Casa de Vacas".
SIGLO XX
El matrimonio del rey Alfonso XIII
con la princesa británica María Victoria Eugenia de Battenberg supuso la irrupción en la Corte de determinados modos y usos de las élites anglosajonas y entre ellos estaba la práctica de los deportes
denominados de caballeros, porque su realización estaba relacionada con el mundo de la hípica y de las armas como el tiro de pichón que gustaba tanto a este monarca ficionado a la caza.. La Casa de Campo es en gran medida un cazadero real, cuya fama trascendía las fronteras españolas. En una memoria de la época podía leerse: “Este Real Sitio es un cazadero de condiciones excepcionales y, por su situación cercana al Palacio, pocos o ninguno pueden hacerle competencia “. Por estas razones era el cazadero favorito de S. M. Alfonso XIII
. La Casa de Campo en esta época era un criadero asombroso de conejos. En el año 1909 se mataron más de 56.000 pero poco a poco se va implantando otra modalidad,
la caza de pluma (la perdiz y el faisán).
CESIÓN DE LA CASA DE CAMPO AL AYUNTAMIENTO DE MADRID EN ABRIL DE 1931
Una de las primeras medidas tomadas por el gobierno provisional de la República fue la incautación por el Estado de los bienes que habían formado el patrimonio
de la Corona. Un decreto del 20 de abril de 1931 disponía la cesión al Ayuntamiento de Madrid 
de los terrenos de la Casa de Campo y del parque del “Campo del Moro "para ser destinados a solaz y recreo de los habitantes de la capital de la nación.
Artículo ; Cesión de la Casa de Campo
LA CASA DE CAMPO DURANTE LA GUERRA CIVIL
Esta paz tan prolongada tuvo su contrapartida trágica en la rebelión militar del General Franco en 1936, en que durante los tres años de esta guerra civil fue constantemente frente y escenario de innumerables batallas y bombardeos que afectaron a todas sus construcciones antiguas e hicieron aparecer nuevas construcciones militares, nidos de ametralladora y refugios antiaéreos, que aún se pueden ver por el Parque.
Este episodio bélico de resistencia del pueblo de Madrid en estos lugares dio pie a que la Casa de Campo sea conocida internacionalmente por una canción que canta la resistencia popular frente al fascismo.
En noviembre de 1936 la Casa de Campo se convirtió en el escenario principal de la Guerra Civil española, y más concretamente en el escenario de lo que
los contemporáneos y posteriormente los historiadores, denominaron la "batalla de Madrid". Era la consecuencia lógica de los acontecimientos bélicos que se habían sucedido en España desde el 18 de julio del mismo año. El general Mola, director técnico de la sublevación, tomó conciencia, en los momentos preparativos del alzamiento, de las dificultades que traería imponer la insurrección en la capital, dada la importancia que en ella tenía la población afecta al Frente Popular en sus organizaciones políticas y sindicales. Mola pensó conquistar rápidamente la ciudad desde el bastión Burgos-Pamplona-Zaragoza,
pero la defensa organizada en la Sierra Norte de Madrid invalidó sus objetivos.
Se hizo precisa, por tanto, una "conquista lenta" de Madrid, cuyos protagonistas no serían ya las tropas de Mola, sino el contingente armado que al mando del general Franco y compuesto por tropas legionarias y de regulares, atravesaron el estrecho de Gibraltar a principios de agosto. La marcha hacia Madrid tomó, en principio, el camino de Extremadura, con la toma de Mérida y Badajoz, para después, siguiendo como eje la carretera de Extremadura, continuar avanzando hacia la capital. La columna número 4 debía penetrar en la Casa de Campo a las 6.00 de la mañana por la puerta de Rodajos, avanzando a lo largo del muro oeste de la posesión hasta alcanzar el cruce de la carretera del ferrocarril y las puertas de Aravaca y Medianil, lugares que habrían de defenderse a todo trance. La columna ocuparía la cima de Garabitas, como posición dominante de la artillería. Posteriormente la columna cruzaría el Manzanares por el Puente Nuevo; un frente defensivo quedaría establecido en la siguiente línea: kilómetro 3 del ferrocarril de Madrid-Fundación del Amo-Asilo de Santa Cristina-Hospital Clínico.
El 9 de abril de 1937 albergó los comienzos del asalto a las posiciones nacionales de la Casa de Campo. Las tropas republicanas iniciaron el avance hacia
los cerros de Garabitas y del Águila, bajo el mando de Líster, Galán y Martínez de Aragón. La aviación republicana
se convirtió, en esta ocasión, en una eficaz maquinaria de apoyo para las tropas. A lo largo del primer día del ataque, ambos cerros fueron bombardeados y ametrallados con la clara intención de debilitar al enemigo. El parte oficial republicano de Marina y Aire comentaba al respecto: "Los servicios realizados hoy por la Aviación en el frente de Madrid fueron los siguientes:
Desde las 6,30 hasta las 7,10, aviones rasantes, en número de doce, bombardearon el monte Garabitas en la Casa de Campo.
Desde las 7,10 hasta las 7,30, los bimotores bombardearon el mismo sitio. El tercer bombardeo sobre Garabitas lo realizaron, desde las 7,55 hasta las
8,15, diez cazas biplanos que, además, ametrallaron el objetivo. A las 8,00 fueron bombardeados por los bimotores las partes Sur y Suroeste y los caminos que a él afluyen...
A las 10,30 fue bombardeada la parte Norte de Garabitas, donde había concentraciones de tropas enemigas. A las 12,15 se bombardeó la Casa de Vacas.
A las 14,20, ocho aparatos de vuelo rasante verificaron un bombardeo en la Casa de Campo. A las 14,25 se bombardeó de nuevo la Casa de Vacas y la Casa de Campo. A las 17,45, diez cazas biplanos bombardearon y ametrallaron el monte Garabitas y los caminos que confluyen a la parte Norte de dicho monte".
En los primeros meses de 1939 tuvieron lugar sucesivos combates de excepcional dureza. Miaja
daba fe de lo encarnizado de la lucha y se congratulaba porque las comunicaciones del bando nacional entre la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria se habían interrumpido, declaración excesivamente optimista, porque en realidad esto no llegó a suceder de manera plena. Los soldados republicanos necesitaban apenas treinta o cuarenta pasos para conquistar la cima de los objetivos, pero a esa altura las bombas de mano y las armas automáticas empleadas por los nacionales resultaban letales y terminaron por dibujar un obstáculo insalvable en el avance republicano. Poca ayuda podría ya ofrecer la aviación para derribar unas fortificaciones que, sobre roca y cemento
, habían erigido los nacionales a lo largo de cuatro meses. Los montículos se hacían inalcanzables para los republicanos. La escasa ayuda que ya podía prestar la aviación quedó definitivamente anulada el día 12 de abril, cuando una climatología adversa y continua en estos días impidió su intervención. Las tropas nacionales aprovecharon la circunstancia para reforzar las elevaciones y restablecer la seguridad de las comunicaciones con sus compañeros de la ciudad Universitaria.
Tras un avance coordinado de las tropas de Franco, el 28 de marzo de 1939 el coronel Prada, en nombre del coronel Casado
rindió
el ejército del Centro a los nacionales en la Ciudad Universitaria. La Casa de Campo dejó de ser lugar de enfrentamiento bélico entre españoles, para intentar recuperar su vocación de espacio natural y de pulmón de la capital. Pero las heridas sufridas habían sido tremendas. Arruinadas la flora y la fauna del parque, destruidos sus edificios más emblemáticos
, incluida la Cerca, desgarradas sus tierras por múltiples obuses y bombas, en muchos casos aún sin estallar, la Casa de Campo dejó de ser durante muchos años un lugar de expansión para los madrileños.
Uno de los edificios más notables de la posesión como era la iglesia de la Torrecilla, construida por Francisco Sabatini entre 1784 y 1788 por encargo de
Carlos III, quedó destruida durante la batalla por el dominio del cerro Garabitas en abril de 1937. Brigadas de trabajadores la limpiaron de todo el arsenal bélico presente en sus entrañas; hubo que restaurar sus edificaciones; hubo que esperar a que el ciclo de la Naturaleza, con ayuda de los hombres, renovase árboles y animales. En suma, hubo que esperar mucho tiempo para que el viejo proyecto de 1931, que preveía la conversión de la Casa de Campo en lugar de recreo de los madrileños, pudiera ser nuevamente una realidad.
A finales de 1966, el Ayuntamiento de Madrid diseñó un plan de acondicionamiento y mejora de algunos sectores de la Casa de Campo, un programa que iba desde la construcción de un auditorio, o el saneamiento del arroyo Meaques, hasta las obras de equipamiento que, sin alterar el ecosistema, favoreciesen la estancia en el parque. En segundo lugar, se situaban las obras e instalaciones que realizarían los concesionarios, que fundamentalmente eran tres: el Zoológico, el Parque de Atracciones y un Teleférico que uniría el paseo de Rosales y la Casa de Campo. Sobre una gran extensión de terreno se abrió al público uno de los más importantes parques de recreo de la época, compuesto de una gran diversidad de instalaciones mecánicas y con equipamiento de todo tipo para el desarrollo del ocio de los madrileños que aún hoy perdura. 