DEL PALEOLÍTICO A LA ROMANIZACIÓN

Los terrenos que hoy ocupa la Casa de Campo conocieron la presencia del hombre desde tiempos muy remotos

Ya en el Paleolítico hubo establecimientos humanos en la zona. La situación geográfica de la Casa de Campo, flanqueada al este por el río Manzanares, permite relacionarla con los yacimientos paleolíticos madrileños cuya importancia ha sido reconocida por la comunidad científica internacional. En la primavera de 1862, el español Casiano de Prado, ingeniero de minas, y los naturalistas franceses Verneuil y Lartet, localizaron en los depósitos aluviares del Manzanares, concretamente en el Cerro de San Isidro, varias piezas de sílex que demostraban la vinculación del hombre a estratos muy antiguos y a especies animales ya extinguidas. Eran los primeros restos conocidos de la actividad humana en la Península Ibérica. Unos años antes, en 1847, Graells había localizado restos de elefantes fósiles en el Cerro de las Ánimas, cercano al de San Isidro.

Casa de Campo en el Pleistoceno

Hablar de la población prehistórica de Madrid es sumamente difícil por las lagunas documentales que existen. Nuestra Comunidad ha sufrido en el siglo XX un crecimiento urbanístico que ha destrozado importantes yacimientos arqueológicos en aras de una política especulativa sin ningún escrúpulo cultural y a la que, afortunadamente, se está empezando a poner coto.
Del hombre que comenzó la evolución de las industrias no sabemos nada aunque se supone que fuera el Homo Erectus por la datación de las herramientas que utilizó, a partir de los 370.000 años de antigüedad, y catalogadas dentro de la cultura Achelense antigua o media.
De ser exacta la fecha, este homínido apareció en la glaciación de Mindel y por tanto, en un clima más riguroso que el nuestro.



La destrucción sistemática de los yacimientos clásicos del río Manzanares entre los años treinta y sesenta del pasado siglo, debido a 1ª expansión urbana e industrial de Madrid, ha impedido revisar estos yacimiento~ y definirlos con más precisión, dentro de un marco científico interdisciplinar. Para dar una idea de lo que se ha perdido, podemos recordar que "la margen derechadel río Manzanares entre San Isidro y Villaverde era un amplio yacimiento paleolítico y lo que es hoy la calle Antonio López o el barrio de Usera fue en su día el núcleo más importante de yacimientos paleolíticos de toda Europa.
La mayoría de los yacimientos  madrileños correspondientes al Paleolítico se encuentran al aire libre, en depósitos fluviales cuaternarios. Es indudable que el territorio que hoy conocemos por Casa de Campo fue habitado por el hombre desde épocas muy lejanas, pues el lugar pertenece a los hábitats relacionados con los valles de los ríos y con industrias y restos paleontológicosdel Pleistoceno:

zonas del río Jarama,; curso medio y bajo del Manzanares entre San Isidro y su desembocadura, y algunos afluentes de este último río, como los arroyos de Butarque, Culebro y Meaques, arroyo este último que nace en las proximidades de la Casa de Campo, en la cerca junto al camino de Pozuelo y desemboca en el Manzanares a la altura del puente de Segovia.
En 1920, José Pérez de Barradas localizó dentro de la Casa de Campo cuatro yacimientos prehistóricos. El más importante estaba ubicado en los cortes de arcillas arenosas próximas al puente del Arroyo de Meaques, cerca del Camino del Robledal.
Otro yacimiento, del que también se han recogido escasas piezas, es el Camino de la Encina de San Pedro. Allí Pérez de Barradas encontró una punta de sílex y en elCerro de Garabitas se localizó otra punta de sílex paleolítica.
También Pérez de Barradas localizó otros hallazgos en lo que hoy se denomina Colonia de los Infantes en los terrenos de la Colonia del Cuartel de la Montaña contigua a la Casa de Campo y correspondiente a su hábitat. Lo más peculiar de este último periodo en Madrid son los enterramientos  en fosa y, sobre todo, los llamados fondos de cabaña, documentados en su mayoría, en la margen derecha del río Manzanares, que es precisamente la que corresponde a la Casa de Campo.
Se ha encontrado gran cantidad de cerámica " fundamentalmente la cerámica de la conquista de Hispania por las legiones romanas, de modo que su dispersión geográfica sirve de referencia constante para estudiar el fenómeno de la penetración del mundo romano, desde los tiempos de la República hasta la etapa de Augusto.

La presencia romana se detecta en el área de la Casa de Campo de manera precisa, a través de varios hallazgos. En el Cerro de la Gavia, a orillas del Arroyo de Merques se han encontrado ejemplos de cerámica celtibérica en excavaciones en la Casa de Campo, buscando los restos de la romanización en 1933. El lugar del yacimiento se situaba en la margen derecha del Arroyo de Meaques entre el puente que conduce a la Puerta del Ángel y el puente de la Agachadiza. Allí se encontraron indicios suficientes para suponer el emplazamiento de una villa romana, entre ellos los muros de una piscina doble y algunos objetos en cerámica y metal. .

El actual territorio madrileño estaba ocupado por los carpetanos. Vencida su resistencia, la organización que la Roma imperial impuso en las provincias de Hispania adjudicó este territorio a la provincia Citerior.

Entre los municipios (municipia), más o menos documentados, figuraban Vara (¿Barajas?), Termida (¿Tielmes?), Titulcía, Mantua -citada por Ptolomeo y ligada legendariamente a Madrid- y Miacum, que, al evocar la toponimia del Arroyo de Meaques, se supone que estaba en el territorio de la actual Casa de Campo.